Nuestro proyecto de huerto escolar no solo se desarrolla al aire libre, en contacto con la tierra, sino que también se enriquece desde el aula y el laboratorio. En esta ocasión, hemos aprovechado el cultivo de cebollas en los bancales para trasladar una muestra al laboratorio y observar al microscopio el crecimiento de sus células.

Tras realizar un corte fino de la epidermis de una cebolla cultivada en nuestro propio huerto, los alumnos prepararon las muestras con coloración azul de metileno para facilitar la observación. Con ayuda del microscopio óptico, pudieron identificar las células vegetales en división, comprobar la organización celular y reconocer estructuras básicas como la pared celular, el núcleo o el citoplasma.

Esta experiencia permite relacionar de forma directa el trabajo práctico en el huerto con los contenidos de Biología, y refuerza la comprensión del desarrollo vegetal desde una perspectiva científica y visual. Además, los alumnos trabajaron habilidades como la preparación de portaobjetos, el uso adecuado del microscopio y la interpretación de imágenes científicas.