Es curiosa la distinta percepción de las horas que tenemos los seres humanos. Lo digo porque “los 73” tenían que despertarse a las 8:30, los profes hemos ido a su zona las 8:10 y ellos llevaban de fiesta desde las… ¿7? Pues eso, que será la percepción del tiempo, que ellos viven una hora antes…
Vestirse, lavarse la cara y al desayuno. El pan ha fluido con gran alegría entre las mesas y, sin esperarlo, a las 9.45 estábamos ya en el bus camino de Santander. La llaman “la bella del mar” (lo digo todos los años), pero es que hoy el sol brillaba sobre el agua en la bahía y estaba especialmente bella.
Los monitores se acordaban de nosotros (porque nos portamos muy bien, mira tú) y hemos sido verdaderamente ágiles a la hora de embutirnos en los neoprenos (los niños se lo han puesto, otros nos hemos embutido). Ensayos en la playa, movimientos controlados, monitores maravillosos y al agua con las tablas.
Podemos hablar del estado de la mar hoy: fría y alterada. Muy fría, y alterada. Pero estos chicos y chicas de secano parece que habían nacido con la tabla en los pies y se han lanzado a por olas sin descanso. Cuando no era su turno, concurso de castillos de arena (incluso han discutido porque unos habían pisado los de otros, qué tradicional ternura). Hemos emitido en directo y grabado en el agua. Estamos ya en nivel “Callejeros viajeros”.
Al salir de Santander (al entrar también) Albertoconductor ha ido comentando datos sobre la ciudad, la bahía, el Racing, el banco (Santander), los ferris… así que viajamos aprendiendo. También ha habido un concurso de música televisiva, y hemos ganado los profes cantando a voz en grito desde “los mosqueperros” a “vive nuestro amigo Marco”.
Nos ha recibido una de las grandes estrellas de estos días: las famosas alubias con espinacas (y pollo asado). No ha habido mucha batalla, porque los contendientes veníamos cansados. Después de comer, un juego tipo yincana con los monitores, merienda y duchas. Aquí ha sido todo mágicamente ágil, sobre todo teniendo en cuenta que tocaba pelo… El secado de pelo también es otra tradición (“sois unos campeones”, nos ha dicho el jefe del lugar, y podéis ver las fotos). También han encargado ya los sobaos, ligeros y suaves.
Han tenido su hora diaria de preparación de una coreografía que no sabemos en qué acabará para pasar a modo cena. Aquí sí ha habido una novedad, que han sido unos filetes de salmón al horno/plancha/vapor. Esto no ha sido precisamente lo más celebrado del día.
La jornada ha acabado con un furor chicos vs. chicas, una cosa muy dosmil, muy millenial. Pero parece que sigue gustando. Y a la cama, previa advertencia en inglés por parte de los profes: hoy hay que dormir y descansar y hablar poco…
Besos de buenas noches. Nana (una promesa hecha a sexto). Ya hay silencio en las habitaciones.
Los monitores observan mucho. En los campos deportivos hay unas sillas altas de madera, de juez de tenis, para observar en altura. Uno de estos observadores, un chico callado de familia inglesa, nos ha preguntado esta noche que si éramos un colegio “muy muy católico”. Parece ser que le sorprendía el nivel de civismo, educación y amabilidad de alumnos y profesores. Si nos miran desde la silla de madera, somos cívicos, educados y amables. Sin silla, abajito, son graciosos, participativos, divertidos y algo ruidosos.
Seguimos dando fruto donde estamos plantados.
Mañana visitamos Altamira, para conocer a los primeros vecinos. Y Santillana. Pero esa ya es otra historia…

Comentarios recientes